Solemnidad de San Juan Bautista

 

Solemnidad de San Juan Bautista

Celebramos hoy la solemnidad de San Juan Bautista. El Bautista nace justo seis meses antes de la Navidad, el 24 de Junio. Es el momento en que los días se empiezan a hacer más cortos, en que la luz decrece. El nacimiento de Jesús, por el contrario, en Invierno, señala el tiempo en que los días empiezan a ser más largos. A esto se refiere el refrán castellano: San Juan los empequeñece, y el Niño los engrandece. La frase se inspira en el testimonio mismo del Bautista: Yo tengo que disminuir, Él tiene que crecer. Jesús trae la luz y Juan la anuncia con su venida.

De los santos celebramos normalmente el día de su muerte, porque solo al final de su vida se puede ver la gran obra de Dios en ellos. Pero de San Juan Bautista celebramos también el nacimiento, porque estuvo destinado a ser signo de esperanza, y la esperanza está representada en los niños pequeños. Él anunciaba la venida del gran día, de la gran luz: Jesús es la luz del mundo, el que empieza a hacer largos los días.

Pero, ¿es posible preparar el camino del sol? ¿Podemos hacer que hoy salga más pronto con todos nuestros esfuerzos? Hay una forma de preparar la venida del sol. Pensemos en una habitación oscura durante la noche en que varias personas duermen. El sol va a venir pero las ventanas están cerradas y su luz no podrá entrar. La labor de Juan fue abrir de par en par las ventanas, subir las persianas, despertar a los que dormían. La gente le llamaba loco porque todavía era de noche y su labor parecía inútil. Pero los que supieron hacerle caso se alegraron luego, porque pudieron gozar del sol, la venida de Jesús.

El ejemplo de Juan nos ayuda a vivir nuestra vida en familia, nuestro amor. Muchas veces queremos ser para nuestros hijos, nuestro marido o nuestra esposa, la luz que lo alumbra todo. Pero eso no es posible: el único que ilumina con fuerza es Dios. Nosotros a lo sumo podemos encender pequeñas velas, pero es una luz tan pobre y vacilante que nunca podrá hacer totalmente felices a las personas. Hay madres que quieren serlo todo para sus hijos, y no se dan cuenta de que solo Dios puede llenarles el corazón. Se dedican a encender pequeñas velas pero no se les ocurre abrir las ventanas. No entienden entonces que esa es justo su misión: ayudar a los suyos a acercarse a Dios para que reciban toda la luz.

Juan nos enseña a decir: Yo tengo que disminuir, tengo que apagar mis pequeñas velitas que pretenden ser como la luz del sol; y tengo que dejar que entre la luz de Dios, la luz del sol. Tengo que ayudar a mi hijo, a mi esposo o esposa, a acercarse a Jesús.

No tengas miedo: si pones a la otra persona cerca de Dios, no la vas a perder: al revés, la verás mejor, crecerá vuestro amor y vuestra comunicación, porque estaréis en medio de la luz. San Juan se hizo pequeño para que Jesús brillara, y de esta forma fue grande en el Reino de los Cielos.


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