Domingo de Pascua:
Resucitará tu amor
En el evangelio de hoy, María Magdalena y los discípulos recorren caminos en la noche. Han perdido ya toda la ilusión que pusieron en Jesús y van buscando a un muerto entre los muertos. Esperaban de Él la salvación, la felicidad plena. Pero todo acabó en la noche de la cruz.
También tú empezaste el camino de tu vida corriendo tras la felicidad. Empezaste el camino del amor: el camino de la amistad, de tu matrimonio, de la educación de tus hijos, del respeto a tus padres. Pusiste ilusión en muchas personas, esperabas de ellas la dicha para siempre.
Pero llegaron los obstáculos: el camino del amor se presentó difícil, hacía falta perdonar y esforzarse, tenías que estar dispuesto a tender la mano sin esperar a cambio, tenías que luchar y aceptar el sacrificio. Y ahora estás tal vez a punto de rendirte por la falta de respuesta, por la mano que no se te tiende, por la caricia que no se te regala...
Mañana de Pascua, alegría de la Resurrección. ¿Qué te dice la resurrección que te sirva para este camino tuyo, el camino del amor? ¿Puede la resurrección renovar el amor por tu esposa o tu marido, por tus hijos, por tus amigos?
La resurrección te dice que el que cree en el amor no queda defraudado. Al amor siempre se le abren caminos nuevos a pesar de la duda y el miedo. Pero para que tu amor resucite, tienes que hacer como Jesús. Jesús te dice cómo tu amor puede alcanzar su meta. Para que tu amor esté siempre vivo tienes que mirar hacia arriba, hacia Dios. Dice hoy San Pablo: “buscad las cosas de arriba”.
¿Cómo contemplas a tu mujer, a tu marido, a tus hijos? ¿Qué es lo que amas en ellos? ¿Ves solo hombres y mujeres destinados a la muerte? ¿Son para ti solo una ocasión de placer, de pasarlo bien, de sentirte seguro o protegido? Si es así, estás buscando al amor entre los muertos.
Jesús hoy te dice: busca tu amor entre los vivos. Es decir: descubre a los que amas como un regalo de Dios, como amados de Dios. Encuentra en ellos una vocación de eternidad. Sólo así podrás resucitar tu amor, amando a lo que está vivo, no a lo que muere.
Resurrección es la última palabra del amor. La resurrección te invita a mirar al destino del amor. Y te dice: hay algo eterno en cada amor. Para encontrarlo, aprende a contemplar a la otra persona, a tu mujer, a tus hijos, a tu esposo, como camino hacia Dios. Solo si Dios está en medio de tu amor, tu amor puede ser eterno, durará para siempre. Por eso necesitas que tu amor se haga fuerte en la Eucaristía, que se renueve en la confesión, que se alimente de la oración de cada día. Haz que hoy, junto a Cristo, resucite también tu amor por todos los tuyos. ¡Busca las cosas de arriba!
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